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Cofradía San Telmo.
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Vida pastoral.

Cofradía dedicada a difundir la devoción a SAN TELMO.
Inicia su vida pastoral en los pueblos alejados de la capital de Palencia. Durante más de un año fue misionero  en el mundo rural palentino. Terminada su labor en dicha tierras recorrió a pie otras muchas  poblaciones de Aragón, Navarra, Valencia, Cataluña y Mallorca. Recorrió todas con bastón en una mano y la Biblia en la otra. Posteriormente se traslada a tierras portuguesas, entre el Duero y el  Miño. Se establece en la población de Guimarães fijando su residencia  en el hospital de la citada población. En ese hospital fue maestro, de los  que más tarde serian Santos, Fray Lorenzo Menendes y Gonzalo de  Amarante. Desde allí llega a Galicia iniciando su labor en tierras de  Lugo. Posteriormente se traslada a TUI para evangelizar especialmente  a los pecadores y navegantes de su extenso litoral. Al poco tiempo de su residencia en Tui, se trunca su apostolado en  Galicia, ya que el Rey Fernando III, el Santo,  enterado de la santidad  excepcional de San Telmo solicita su presencia en la corte. El rey  necesitaba más que nada protección de Dios ya que se avecinaban dos  grandes  y difíciles batallas contra las tropas mahometanas que  conservaban en su poder Córdoba y Sevilla. Durante largas jornadas enseña a las tropas la doctrina salvadora de  Jesucristo. San Fernando elige a San Telmo como confesor personal y  también como consejero. La convivencia de San Telmo con el Rey  fraguó una amistad profunda. Una vez conquistadas las citadas ciudades regresa a su querido TUI  cuyo apostolado había interrumpido. La diócesis de Tui, incluía  entonces, una amplia zona de Portugal, desde Viana do Castelo hasta  más allá de Arcos de Valdevez.  En ese territorio y el correspondiente de  España ejerció su incansable labor misionera. La diócesis tudense tenía una vida económica muy pobre, por lo que las comunicaciones entre parroquias  eran muy difíciles. San Telmo desarrollo una ingente labor de construcción de puentes que facilitaran las  comunicaciones. De su amistad con el Rey obtuvo ayuda económica para realizar dichas construcciones pero aun así no eran  suficientes teniendo que recurrir a limosnas para finalizar las obras. Destacamos dos de ellas ya que en las mismas se produjeron dos de sus numerosos milagros. Uno de los  puentes fue en Castrelo de Miño, en donde la carestía de medios llegó a la falta de víveres.  San Telmo rogó  al Señor Todopoderoso la solución angustiosa y realizó el milagro de que los peces se acercasen  mansamente a la orilla del rio permitiendo recogerlos para alimentación suficiente. El segundo puente lo construyó en La Ramallosa, Gondomar, donde todavía hoy se conserva. Durante la  construcción realizó otro asombroso milagro. Predicaba ante un gentío inmenso y se desató una tormenta  aterradora con enorme aparato eléctrico, vientos huracanados y descarga intensa de lluvia que se acercaba  hacia el auditorio. San Telmo, como siempre, fiado de Dios, trazó con su derecha el signo de la cruz y la  amenazadora nube tormentosa se partió en dos pedazos que fueron a descargar su lluvia en agua del mar.
(Foto de Tui con Portugal al fondo, donde ejerció su apostolado)