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Cofradía San Telmo.
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¿Que es un Santo?

Cofradía dedicada a difundir la devoción a SAN TELMO.
Esta palabra es muy conocida. Pero el contenido de esa palabra es desconocidísimo. Para algunos, “santo” es una persona, que por su conducta y milagros que realizó, infunde admiración y respeto. Y de ahí no se pasa. Para otros, únicamente son santos los que fueron canonizados por la Iglesia y a cuyas imágenes rendimos culto en las hornacinas y retablos de nuestros templos. No faltan los que aseguran que los santos son unos anormales psíquicos introvertidos que durante su vida, han frustrado un potencial de energías que jamás supieron desarrollar en plenitud. Para muchos, el ser santo es un privilegio exclusivo de un mínimo reducidísimo de personas. Por consiguiente - ¡que anticristiana falsedad! -, el ser santo es un asunto de minorías. ¡Solo de minorías !. Según la doctrina segurísima de Dios, es santo, toda persona que tiene Gracia Santificante y por ello, en ese momento de su vida no tiene pecado mortal, aunque tenga pecados veniales. Si comete un pecado grave, deja de ser santo en ese momento, pero puede reinstalar la Gracia Santificante, si quiere hacerse un santo. Un niño bautizado ayer es un autentico Santo. Ni tiene pecado original ni mortal ni tampoco venial. La solemnidad litúrgica anual del Día de todos los Santos, evidencia que no solo son santos los canonizados. Millones y millones de santos tienen la felicidad del cielo y sin canonización. Dios llama a ser Santos a todos los hombres. ¡A todos!. Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación. (Palabra bíblica de Dios.)  Llega a más: Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto. Y anima a todos amorosamente cuando nos dice “El que es Santo, hágase todavía más santo” El eminente genio científico, San Agustín, y, a la vez gran pecador escandaloso, leyó un día, al azar, una sencillísima biografía de un Santo. Y, enseguida, con una introspección de su propio yo, se preguntó a sí mismo:  ¿Si éste fue santo, por qué no he de serlo yo?. Con la ayuda sobrehumana ofrecida por Dios a todos nosotros y con su esfuerzo personal, se hizo santo y sigue siendo santo en el cielo. Dios sigue esperando, amoroso, nuestra firme decisión de hacernos santos. Esto es cierto. Nos habla, nos invita. No le dejemos con la palabra en la boca, sin darle nuestra respuesta. ¡ Lo más valioso de nuestra vida es la santidad ¡
(Relicario de San Telmo)
San Telmo