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Cofradía San Telmo.
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Oración a San Telmo.

Cofradía dedicada a difundir la devoción a SAN TELMO.
Gloriosísimo San Telmo, celestial Patrono de la Ciudad y Diócesis de Tui; desde  el sitial altísimo que ocupas en el cielo, mira hacia nosotros y extiende tu mirada  de amor y protección por la Ciudad y Diócesis de Tui y levanta tus manos  suplicantes hacia el Trono de la Santísima Trinidad e intercede por nosotros con tu valiosísimo patrocinio. Recuerda, varón apostólico, los favores espirituales y corporales que,  mezclados con admirables prodigios, derramaste sobre Tui y su Diócesis  durante tu vida mortal; no olvides tampoco las bondades de todo género que  durante ocho centurias de celestial patrocinio han llovido de tus manos sobre la  Ciudad y Diócesis tudenses;  prosigue y acrecienta en estos tiempos duros en  que vivimos, tu historial magnifico de amor y misericordia.  Bienhechor insigne nuestro, conserva en nosotros y aviva la vida sinceramente  cristiana; atrae de nuevo al redil del Pastor Divino a las ovejas que se  extraviaron; con mano pródiga bendice nuestros campos y mares, negocios e  industrias, intereses culturales y económicos, autoridades y pueblo con todas  las clases sociales que lo integran; haz que florezcan entre todos la concordia y  la paz que nacen de la justicia y del amor verdaderamente cristiano. San Telmo, tú eres el protector de los navegantes y todos somos navegantes en los mares de la vida; no permitas que naufraguemos; condúcenos a través de  las tempestades al puerto seguro de la bienaventuranza eterna, como tú  arribaste desde la Ciudad de Tui, donde plácidamente moriste en el ósculo del  Señor. Amén. 
Mostramos dos de las oraciones a nuestra Santo. La primera corresponde a la tradicional que se reza en las iglesias de nuestra Diocésis, la segunda es la que escuchamos en la población de San Telmo (Huelva).
Patrón San Telmo, Santo glorioso, escucha nuestra humilde plegaria que surge desde la pequeñez y sencillez de nuestro corazón. Nos dirigimos a ti, modelo e imagen de Cristo, con la confianza y ternura de saber que somos abrazados por tu mirada y acogidos por tu corazón. Eres luz y guía en medio de nuestras oscuridades y desconfianzas. Eres el faro resplandeciente en las tormentas cotidianas. Eres aliento en nuestros desencantos, paz en nuestras guerras interiores y fe en nuestras dudas. Imploramos tu amorosa protección, poniendo bajo tu amparo nuestro pueblo, familia y amigos. En este momento de la historia, te pedimos que te hagas presente en nuestras vidas, que nos enseñes a caminar por las sendas del bien, que llenes nuestro entorno de los valores del Evangelio y que seas Tú el motivo de nuestra esperanza.