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Cofradía San Telmo.
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La Romería

Cofradía dedicada a difundir la devoción a SAN TELMO.

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El Sábado 19 de Mayo, en nuestra estancia en San Telmo, Huelva, hemos tenido la oportunidad de  participar, gentilmente invitados, en la Romería que en honor a nuestro Santo se celebra en aquella  localidad. Ya de mañana esperamos la llegada de Pedro, que en su carruaje porta el "sinpecao", estandarte del Santo, hasta la Ermita de San Telmo en una colina cercana. Pronto  fueron llegando los participantes en la misma, que ataviados con sus trajes típicos  íbamos a acompañar la citada insignia. Ya en marcha, enfilamos la salida de la población hacia la Ermita. La alegría de las  gentes mientras transcurría la marcha fue lo más destacado de la misma. En el punto  donde abandonamos la carretera y se inicia el camino de tierra, se hace un alto en el  camino para refrescarnos y tomar un refrigerio. Allí comienzan los cánticos y bailes  que nos contagian con su alegría. Al echar una mirada atrás, nos damos cuenta de la gran cantidad de gente que  participa en esta Romería. El paisaje por el que nos movemos es gratificante, las  flores jalonan el camino y nos alegra el corazón. Tras un buen trecho llegamos a la  Ermita, que sencilla y a la vez hermosa, nos recibe. Allí podemos contemplar la bella imagen de nuestro  Santo. Iniciada la Santa Misa que oficia nuestro Prior y el Prior de la Hermandad se efectúa un descanso hasta la  medianoche que será rezado el Santo Rosario. Descanso que todos aprovechamos para reponer fuerzas  en las casetas habilitadas en el recinto. Durante la tarde la alegría existente se "palpa" en las casetas,  donde los cantico y bailes de prodigan. Nosotros las vamos visitando y donde siempre somos muy bien  recibidos. Al anochecer refresca bastante el tiempo y las primeras hogueras van apareciendo en el recinto y a su alrededor aprovechamos la oportunidad para entablar amenas conversaciones y estrechar las nuevas  amistades. Personalmente no podré olvidar el gratísimo momento pasado con Pedro, el portador del  estandarte, contándome sus vivencias del pueblo. A la medianoche llamados a la Ermita se inicia el Rosario que rezamos mientras nos  trasladamos por el contorno exterior de la iglesia. Una vez finalizado volvemos a San  Telmo para descansar. Al día siguiente, Domingo, volvemos a la Ermita para oír la Misa Mayor. Después de  almorzar y a media tarde se celebra un acto emotivo, que es la entrega de medallas  de la Hermandad a los cofrades que todavía no la tienen. Los que resultan  agraciados en el sorteo exteriorizan la alegría que esto supone. Todavía veo al amigo Miguel que al enterarse de que a un familiar suyo le había tocado y no estaba allí fue  corriendo como un autentico atleta para ir a buscarla. Se inicia entonces la procesión en la que la imagen de San Telmo es portada a  hombros hasta la Iglesia del pueblo. Nos es cedido el honor de que dos tudenses de  pro, Suso Vila y José Ramón, miembros de nuestra comitiva, porten los primeros  metros, la imagen de nuestro Santo.  En el lugar que a la mañana del día anterior, habíamos tomado el  refrigerio, se celebra un acto emocionante que es la renovación de los Hermanos Mayores, que cada año,  se celebra en este punto. Donde los de este año entregan a los que lo serán el próximo año. Llegados a la iglesia del pueblo fuimos testigos de la demostración del amor que un pueblo tiene por San  Telmo. El gentío que abarrotaba el recinto, en el momento que la imagen del Santo entraba en la Iglesia,  comenzó a dar vivas y a aplaudir. Al grito estentóreo de San Telmo, San Telmo, San Telmo, la imagen  hacia entrada hasta el pedestal que lo aguardaba. Es difícil relatar aquí la emoción que nos embargaba,  viendo la adoración que allí se siente. Las lágrimas, los aplausos, los abrazos, nos contagiaron de tal  manera que difícilmente pudimos contenernos. Lo peor, las despedidas, que de por sí ya son penosas, pero, despedirse de aquellas buenas gentes y de  los buenos amigos que allí hemos hecho fue realmente duro. Al final regresamos a nuestra Ciudad, con la sensación de haber vivido unas jornadas que difícilmente  olvidaré y que a mí me han convencido, aún más, de lo enorme y grande que es San Telmo. Espero volver,  si Dios me lo permite, más veces y abrazar a ángeles como Juani, Pepi y Lala, a sus familiares, a Pepe  Olivares y esposa, a Miguel y esposa, al bueno de Pedro, a todos los miembros de la Junta de Gobierno de  la Hermandad y a tantos otros, que sería interminable nombrar. En Tui, Ciudad de San Telmo, a dos de Julio del año dos mil doce.

(Crónica escrita por el Secretario de nuestra Cofradía)